Mi nombre es Robert Cooper y soy adicto a las motocicletas.

Lo confieso.

Recuerdo la primera vez que monté una motocicleta, el impacto profundo que tuvo en mi sistema nervioso central: La piel erizada, los niveles de alerta y el sentimiento de que todo estaba bien en el mundo.

Necesitaba mas.  Desarrolle una “conducta de búsqueda de motocicletas”.  Si, los adultos me decían que me mataría, a mi simplemente no me importaba. Las motocicletas me hacían sentir vivo.  Simplemente… quedé enganchado.

Los motociclistas siempre recuerdan “su primera”.  Yo definitivamente la recuerdo.  Tenia 12 años de edad, mi vecino Andy, de 14 años a quien admiraba, vino por nuestra entrada de 150 metros en su flamante y nueva honda 50 el día de navidad. Aquella de “conoces las mejores personas en un honda”, famosa. Estaba allí para cortejar a mi hermana mayor.  No me importo puesto que ahí estaba una moto de ensueño roja nueva!

Nicest People Honda

Al tocarla, senti electricidad pura. Mi destino estaba sellado… lo supe desde ese momento.

Andy me dejo dar una vuelta en esa hermosa maquina, arriba y abajo a lo largo de la entrada de la casa sobre esa bestia, no sabia que eran 50cc, no me podia importar menos.  Era una motocicleta y yo la estaba montando, el viento en mis cabellos, una experiencia que cambio mi vida.

Honda comenzo a rodar comerciales en television.  Si “TIVO” hubiese existido en esos días lo repetiría una y otra vez sin descanso.

Ese verano del 64 la emisora de radio local de AM de rock tocaba “Little Honda”, de los Beach Boys un trillón de veces al dia.  Aun al dia de hoy me se esas letras a la perfección, como si estuviese tatuada en la parte interior de mis párpados:

“Primer cambio (honda honda) esta bien (mas rápido mas rápido)
Segundo cambio (pequeña honda) me inclino a la derecha (mas rápido mas rápido)
Tercer cambio (honda honda) agárrate fuerte (mas rápido mas rápido)
Mas rapido esta bien”.

Andy me dio muchas vueltas en la parte trasera de esa honda 50, alrededor del vecindario y en el día de navidad del 64, igual que el año anterior, el montaba en la misma entrada de la casa… pero esta vez en una nueva y flamante Honda 90, con una fuerza de bestia descomunal.  Para ese momento Andy estaba mas enfocado en chicas que en la adiccion de motocicletas de su amigo de 13 años por lo que las vueltas en moto fueron poco a poco disminuyendo.

Los años pasaron, estaba a punto de graduarme de la escuela y mi padre me llevo a un dealer BSA/TRIUMPH local, donde el había comprado una YAMAHA YDS3 Catalina Cruiser del 67 usada, mi primer vehículo.  La YDS3 era de 250cc, dos tiempos, cruiser, que no tenia mucho poder, hasta alrededor de 6000rpm y luego era como ser lanzado por un cañon.  Humeaba como una fumigadora de mosquitos y carecía de lo que podríamos considerar frenos decentes.  Pero era mía! tenia dos ruedas, me llevaba a donde yo quisiera.  Me sentía como “Peter Fonda” en “Easy Rider”, con mis pantalones jean campana, camiseta y botas de ziper, tarareando “Born to be Wild” de Steppenwolf mientras aterrorizaba las calles de Atlanta, Georgia.

Mas de una vez haciendo ruido hasta una señal de “pare”, luego de mucho arreglar la moto para que se enfriara, solo para volver a arrancar sin pedir permiso, sin ofrecer razones.  En retrospectiva, sabiendo lo que ahora se, probablemente andaba con un diodo sobre calentado que me apagaba el sistema eléctrico, pero para ese entonces no sabia nada.

Debo decir que debe haber muerto en esa cosa ya que no sabia nada sobre montar motocicletas en ese entonces.  Me cae dos veces en el medio de la ciudad, en medio del trafico, tremenda vergüenza.  Pero a las chicas les encantaba, mi cabello sobre salía del casco con el viento y era una motocicleta real.  Mi motocicleta. La obsesión de un adicto.

YDS3 (Small)

Me fui a jugar futbol en la universidad e hice algo terrible: los entrenadores me dijeron que no montara motocicleta, que vendiera la moto, pero no lo hice.  Les mentí. Nunca la venda, me iba a escondidas a montarla cuando nadie me veía, los fines de semana en las temporadas libres.  Los adictos mienten.  Que esperaban?

Un dia estaba comprando anillos de pistones en el dealer Yamaha (los había destrozado) y mientras estaba sentado en el cuarto de exhibición vi una Honda CB350 del 67, usada y con menos de 5000 millas, Azul,  Dios mío!  Hermosa! Tome un pequeño financiamiento pero para el final de la semana esa 350 era mía y la monte por toda la universidad.  Nunca me defraudo.  Nunca me cae.  Hasta se la preste a hermanos de la fraternidad y amigos sin ningún accidente. Suerte, tal vez.  Eso o karma de motociclista. Todos la queríamos como una hermana.

1968 Honda CB 350 (Small)

La tuve por años esa CB350.

Con el pasar de los años fui migrando a motos mas grandes y complejas, multiples Triumphs, BSA, Royal Enfields, Honda de 4 cilindros, una Kawasaki H1 Mach III Maquina Mortal (en serio, debería de estar muerto) hasta una Honda VTX de 1800cc, una 1800cc masiva, con un poder monstruoso.  Ahora tengo 9 Suzuki V-Strom DL650 en mi compañía de tour de motocicletas en la Republica Dominicana.  La DL650 es una moto fantástica y la herramienta adecuada para el trabajo en esta isla aunque sea muy grande para lo normal en este mercado.

Cuando miro hacia atras, de todas las motocicletas que he tenido y lo que me he divertido en los últimos 45 años, mis mejores recuerdos no necesariamente son de las motos mas grandes.  Era con aquellas motos pequeñas, con las que simplemente me montaba y surcaba las calles sin preparación alguna, sin plan visible, baratas y económicas en consumo pero inmensas en diversion.  Tal vez la vida se esta haciendo un circulo cerrado, tal vez estoy gravitando de vuelta a mi juventud cuando las motos mas pequeñas eran mis días gran diversion en dos ruedas no dependían del desplazamiento.